EMIGRANTE
Emigrante, emigrante, que llegas a nuestras fronteras,
Levanta el animo, levanta la cabeza,
que eres un ser humano, aunque muchos te lo niegan.
Vienes de otras tierras donde el hambre es la que reina.
Las necesidades son muchas y el dinero no llega.
La emigración no es un gusto os jugáis la vida en ella,
muchos la han perdido, familias enteras,
y esta sociedad nuestra no se inmuta, no se altera.
El corazón de los hombres es mas duro que las piedras.
Pronto hemos olvidado cuando éramos nosotros los que emigrábamos.
Cruzan el mar en pequeños barcos a la aventura, por el hambre empujados,
muchos ni siquiera pudieron tocar esta tierra con sus manos.
La vida la dejaron en el intento, sus hijos le estarán esperando.
¡Cuantas mujeres y niños el mar se habrá tragado!
Cuantos mas tendrán que morir para que se ablande el corazón de los hombres que nos llamamos humanos.
Podéis poner fronteras, levantar muros, poner espino o matarlos.
Pero nunca podréis pararlos.
Ellos vendrán arrastras si pueden, pues ni fuerzas tendrán para lograrlo.
No se puede poner fronteras al hambre, ¡al hambre hay que matarlo!.
Esa es la única guerra a la que debíamos apuntarnos.
Combatamos el hambre y si el hambre le desterramos habremos terminado con la emigración.
Porque esta guerra la habremos ganado y todos seremos felices porque lo hemos logrado y no harán falta mas muertes y seremos un poco mas humanos.
ARCADIO DOMINGO ARRIBAS
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